Alzhéimer del corazón

Con el paso del tiempo, todo se va acumulando en el lugar al cual llamamos "olvido", las vivencias, las risas, los momentos compartidos, los días de cole, los días de trabajo, las caricias, los besos, las miradas, las tardes en el parque, los juegos de niños, la ilusión... Todo, olvidando lo que lleno cada uno de nuestros corazones; desde que nacemos, el afecto de nuestros familiares va con aumento desde su inicio hasta completar su proceso, pero cuando el tiempo absorbe la inocencia de cada ser; empiezan con la finalidad de cada apego, dejando algún beso en días señalados en el calendario, abrazos de vez en cuando, pues poco a poco en el camino se va perdiendo todo aquello que nosotros anhelamos, el amor, el cariño, la felicidad encontrada, pero con el amor lo encontramos de manera distinta del tipo de afecto que el de la familia. El afecto de una persona especial; pero el tiempo también termina por absorberlo.

El tiempo tan solo puede seguir en su única dirección, sin destino, solo aumenta los números que lo crean, se suman, se multiplican, pero nunca se restan ni dividen, y con ello aumenta tus vivencias, mientras se desvanece todo lo que rodea, evolucionando hasta el día en que miras a tu rededor y todo ha cambiado, las personas, el lugar ha sido modificado y cuando te miras al espejo y te ves que tu piel es distinta, tu sonrisa disminuye, la batería de vida también, estas dependiendo de una cuerda floja, mientras sigues suspirando, nada más que recordar lo que ya no tienes, o lo que ya no está, porque el tiempo se lo llevo, dejando unos dígitos marcados que nunca podrás olvidar, ¿o sí?; mientras reduce todo lo más, incluso te deja sin movilidad, volviendo a todo inicio de vida, volviendo al mismo ciclo. Debilitando cada musculo, perdiendo la fuerza, el afecto, el amor, todo, se desvanece a medida que avanzas por el camino... Y con ello el cariño, dejando de abrazar, caricia, y besar a tus seres queridos, sintiéndote de nuevo niño pero con la sabiduría de un adulto.

Cierto es que en algunos momentos, en algunas alturas, las enfermedades se manifiesta de tal manera que atacan lo más preciado para ti, la memoria; terminando por olvidar lo que sabes y con ello quien eres, otros, llegan incluso a perder el control y otros con la mirada perdida sin saber dónde encontrarse, siendo un pájaro con alzhéimer y las alas rotas por la corriente, que intenta recordarse la última vez que se vio volar, un momento de fugaz e incompleto, sin embargo hay muchas otros recuerdos, ya sea papa o mama, los juegos con tus hermanos, las discusiones, recordando más la infancia vivida que los momentos del presente, pues ellos fueron primeros recuerdos y se aferraron tanto al corazón que ni el alzhéimer lo puede arrebatar, personas que se fueron.... Momentos en tiempo presente de los cuales no vas a poder recordar, pero de golpe empieza una nueva vida para conocer, y entonces nace el temor, porque puede que no te die tiempo de vivirlo... Cada grano avanza sin límite, tu tiempo se va agotando, mientras tu familia va agrandando, mientras la envuelve la vida, que tú ya careces... Pero esas personitas pequeñas que están llenas de ilusión, de sueños y anhelo por cualquier cosa cotidiana, y ahí empieza todo de nuevo, un punto de retorno, cambiando los protagonistas, pero no la historia, pues esa personita crecerá, con los mismos patrones, que la vida nos otorga, hasta finalidad de estar sentado en una silla del parque tirando migas de pan a las palomas pues nada por hacer más aquello, andando a tres patas, mirando el horizonte, con el dolor en cada una de nuestras células, pensando donde se dejó la vida que una vez adquirimos. Dejando por irreconocible todo aquello que ya se conocía. Pues todos tenemos unos dígitos que terminan siendo nuestros últimos números.