El pájaro


Soy el pájaro, postrado en el nido más alto, junto a su familia, sintiendo que quiere huir, volar, y aprender con la libertar de sentir el viento en las plumas de mis alas, la brisa que atrapa mi ser, pues el aire tan solo es un sinónimo de una parte de mi ser. Lo conseguí, empecé a volar, pero mi mirada seguía atrás, no disfrutaba de ese presente, y una nube negra me atrapo entre sus contracorrientes, dejando en caída libre, con la esperanza de que el golpe no me matase. Y ahora tan solo soy pájaro con la rotas, que quiere regresar a su nido, que quiere volver a su hogar, y a la felicidad que aquello me otorgaba, la parte de mi ser que deje atrás por echar de más algo que ahora tan solo echo de menos. Yo el alzhéimer empezó a florar al sentirme perdida entre bosques que desconocía, me hizo olvidar el camino de vuelta a casa, y ahora tan solo miro el cielo esperando, esperando la dirección que tomar, pues la intersección se encuentra frente a mi mirada pero sin saber dónde ir, sin saber el trayecto esperado, y si lamentare cambiar de aires. Y al final de tanto espera, el tiempo aceleró su presencia, así que empecé a buscar el hogar que tanto añoraba, deseando que ese fuera el camino que exclamaba mi corazón.