Bosque deseoso

Camina por el bosque, paseando como de costumbre, escuche algo acercarse a mí, aun no veía a través de los árboles que acechaba, mi sorpresa fuiste tú. Apareciste con la bicicleta sin darme cuenta, frenaste a unos centímetros de mí, me hizo recordar un pasado, pero mejor, pues en este momento no encontramos solos en mitad del bosque, vemos la masía a lo lejos, y nos acercamos a ella, entramos, y dentro de la oscuridad te dije que era el momento de cumplir una de mis fantasías de aquellos escritos que escribir recordando tu cuerpo musculoso...

El sonido de la cremallera el que tanto me imagine, y todos mis versos se crearon vida, me empecé a estremecer, bajaste tus pantalones, me agache poniéndome de rodillas y me acercaste a tu miembro, cogiéndome del pelo... Nos dejamos llevar por impulsos, tu miembro se adentró por labios, intentando que me cabiese entera, la saque y la lamí con la lengua de una sola pasada, en esa oscuridad apenas se podía ver, pero un rayo de luz entraba por una ventana que no estaba bien cerrada; entonces con una mano y ante ti, empecé con el movimiento de arriba abajo, al principio empecé lentamente, como si fuera un helado que pudiese derretirse... Mis sentidos eran nublados ante tu polla, caliente y firme, su sabor que me debilitaba y deseaba aún más seguir, y no parar, la saliva cada vez era en abundancia, no podía controlarla, pero no quería tragármela pues sabía que te encantaba... Con la de ayuda de mi mano la agarraba para seguir y poder controlarla, intentando meterla en cada bajada hasta la profundidad de mi garganta, quería que piérdelas el control, que disfrutaras, y eso intente, en cada uno de mis movimientos, cada lamida de tu miembro, de extremo a extremo. El efecto ventosa en la punta del capullo, y luego en todo miembro. Cada vez iba más rápido y de golpe sin esperarlo paraba con todo el miembro dentro de mí, y de nuevo sin perder segundo volvía retomar... Entonces con la saliva inundando tu polla, con el movimiento de mi boca, y la mano con solo dedos rodeando tu miembro siguiendo a compas que mi boca o al momento contrario, con la mano que un me quedaba libre, la utilice para manosear tus testículos, después de un rato, sentía ya mi mandíbula algo cansada, pero deseaba seguir, así que entonces empecé a lamer tus testículos y adentrarlos en mi boca, mientras mi mano seguía el movimiento en la polla, al haber descansado volví a intercambiar la boca y la mano, y ahora volvía a tenerla dentro de mis labios, rozándola con la lengua, evitando el paladar y que fuera entera dentro de mí. El ritmo cambiaba, no era el mismo constante, rápido, pero a momentos lentamente para llegar saborear el placer... Pero al movimiento lentamente tan solo era efímero, pues prefería ir rápido y parar, y rápido y parar, rápido y parar constantemente, cada vez que paraba el miembro entero y los dedos que rodeaban tu miembro al extremo, por si mi boca no era suficiente...

Al final perdimos el control de la situación, entonces, mientras seguía con la felación tu mano, empezó a bajar de la cabeza a la espalda y de ahí a los glúteos, sin apenas vernos, nos sentíamos... Tu mano se adentró dentro de mis pantalones llegando a la humedad de mi entre pierna... Sin embargo no fue una distracción, continué, locamente devorándote....

Seguía sin parar pero esta vez en la posición de culo en pompa, de un momento a otro, me giraste y bajaste mi ropa...

Entonces con todo tu miembro erecto y la humedad de mi entrepierna empezaste metérmela de una sola vez... Entera, en aquel momento me cogías por la cintura con posesión, y una de tus manos, recorría mi cuerpo desnudo por mi abdomen yendo a mis pechos que se movían a su antojo en cada embestida. Con la otra mano, me dabas un azote en uno de mis glúteos, y al momento la mano que acariciaba mis senos, recorría por mi espalda en dirección a mi pelo, me lo agarrabas en cada embestida. 1,2,3,4... 15.. Cada vez mayor, sin parar, entonces, me separas de ti, te sientas en el suelo, y me pongo encima de ti dándote la espalda, y empiezo con todos y cada uno de mis movimientos, mientras gemía de placer. Al momento sin separarte de mí, Y con todo la lubricación de mi ser, y con un poco de saliva empezaste a penetrarme por el ano, no sucumbía a ese deseo, pues me retorcía y entonces me agarras por la cintura y vuelves a embestirme con ese miembro, ibas lentamente pero con posesión.... Al momento una de tus manos empiezan a recorrer por mi clítoris, en aquel momento me estremezco y sale de mi un gemido placentero, al oírlo sin miramientos sigues con tu posesión en dominar ese culito que tienes enfrente de ti. Entras, sales, entras, sales, un, dos, cuatro veces, y al momento tu velocidad cambia a una más rápida, y al fin sale de mi un gemido más alto que ninguno otro, y noto como tu respiración va cambiando y de golpe ese rugido que sale de ti, y toda la excitación y la fantasía queda terminada en esa milésima de segundo en que los dos explotamos...

Terminamos limpiando todos nuestros fluidos, y nos vestimos, con esa cara de placer. Entonces salimos paseando por el bosque como si nada hubiese pasado, como si nada hubiera sido. Tan solo dos amigos más, salimos del bosque y la ocultación de nuestro placer queda guardado en el secreto del tabú sexual.