Estado de alarma

#EnTiempoDeCoronavirus

Empezamos el año con total normalidad, proyectos y deseos que completar. Pero... En una parte del mundo sufrían y eso fue propagando por todo el mundo, en cuestión de días, semanas, meses, todo cambió...

Ahora no hay camino que lleve a roma, en parís ya no van los enamorados, en las calles retumba el silencio, la muralla china no fue tan fuerte como se esperaba. Y por un virus el amor fue transformado como la peor arma que puede existir, como esa señora que recién es abuela mirando a su nieta por la ventanilla de un coche con un mascara protectora y cierta distancia, como los padres que no pueden acompañar a sus hijos al hospital, o como esas personas que luchan y se desesperan pero siguen sonriendo bajo la máscara que nos protege.

De la noche a la mañana, de golpe el mundo se puso en pausa... Una balanza de tsunami, arrasando por las calles y en cada rincón del mundo... Recordando lo que aún nos hace vulnerables... el miedo... refugiados en casa... Algunos solos, otros separados de la familia, y otros preocupados por los que deparara esta guerra biológica. Por suerte la tecnología que nos distanciaba, nos une dejando los kilómetros a cero.

El tiempo se ha detenido, bueno en verdad no, se ha detenido el mundo mientras el reloj avanza sin cesar. Ya no hay prisas, ni risas en los parques, ni gritos de los niños al no querer ir al colegio.

Y no hay vida en la calle.

Ahora es cuando nos damos cuenta de aquellos pequeños detalles nos alegraban la vida.

El que se colaba el cola del supermercado, el que se le caía algo y se lo podías recoger, el que terminaba chocando contigo en cualquier lugar, las miradas, las sonrisas más brillantes, los domingos de familia en la mesa, cuantos más mejor, los paseos en el bosque y su aroma. Todo ha sido cambiado, por entretenimientos. Vacaciones anticipadas obligatorias y clausuradas.

Las puertas se han cerrado, las fronteras también, todos cautivos antes los ojos del virus, que solo nos provoca dolor a los humanos.

Se ha vuelto a poner moda lo de hablar entre balcones, donde volver a saborear la comida y dormir... Pero poniendo en peligro a muchos más que salen todos los días a luchar sin casco ni armadura contra el virus... A cuidarnos entre sí... dejando a la calzada de este trayecto las diferencias... guerras... o responsabilidades... y otros protegiendo y velando por los guerreros que sufren con dolores en una cama de hospital, completamente solo.

La vida es un cambio continuo... y a pesar de todo seguimos luchando y se con certeza que venceremos las adversidades...

Y a pesar de todas las hipótesis o teorías de lo que estamos viviendo, sobreviviendo puede nada más ser el inicio de una catástrofe...

Aquellas películas que mirábamos como entretenimiento... de acción y quizá ficción o al menos eso creíamos... Hasta hoy, pero no todo es extremista, al menos no ha cundido al caos con armas y mirar por el ombligo hemos desafiado incluso al egoísmo como los sanitarios basureros o policías que se enfrentan al peligro sin saber si saldrán sanos o no...

Como los padres y familiares que no abrazan por prevención.... una higiene mejorada y un planeta curándose de todo lo que la humanidad ha llegado a corromper..... La humanidad y nuestro mundo se están sanando de la ambición de poseer, de las ganancias y las fabricas abiertas... Sin embargo los guerreros de la tercera o cuarta edad... los mismos que sufrían de hambre, guerras, y cadenas y patrones limitados son los mismos que ahora están muriendo...

Muchas son las habladurías del Covid, a pesar de su origen, de saber pocas cosas sobre este virus, sus debilidades, su fortaleza, tan microscópico que no es alcanzable a la vista. Quizá si fue una arma que tenían cautiva durante años, quizá, solo quizá fue un accidente que durante años se prevención y no sabían porque, y la causa era descubrirlo. Realmente nadie sabrá con certeza como surgió todo. Lo único que sabemos es que este virus es poderoso, y nos complica todas nuestras rutinas, los días del café en el bar, las tardes en los parques, la educación, la sanidad, lo complica absolutamente todo. Todo lo que nos habíamos construido durante años, siglos.

Es el momento de esperar, no nos podemos enfrentar a él, porque no es tan fácil eliminarlo de todo el mundo. Pero poco a poco, lo lograremos, mientras la esperanza está un lado de la balanza, junto con el coraje, la curiosidad, la inteligencia, y al otro lado el virus, un pulso para ganarle aunque de momento él tenga la ventaja. Conseguiremos que esa ventaja se vuelva contra de él, estoy segura que volveremos a la normalidad, dentro de meses incluso años, pero cada vez estaremos mejor preparados, pero todo volverá a su curso, sin embargo, no puedo decir que no me desagrade, unos días de casa, recogiendo, y ordenando todo aquello del cual no sacábamos tiempo. Ahora lo tenemos, podemos disfrutar de este recorrido, según los límites y patrones, pero quizá merece la pena recordar por un momento lo que es importante.

En la vida real, nos callamos muchas cosas, que pensamos o sentimos, y en las películas, siempre muestran que uno es sincero cuando se encuentra al borde de la muerte. Quizá así valoremos lo que realmente importa, las personas, la familia o las amistades 

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