Deseos efímeros

Allí estaba yo, con los cascos puestos, la música a todo volumen. Y un asiento libre al lado. Un día sin más, más que un aparente día de rutina. Hasta que llega esa parada. La parada donde el entra, y acaba sentándose en el asiento del lado.

Por educación me quito un casco, por si me pregunta algo.

Realmente es atractivo. alto, moreno, con un acento peculiar.

Y sin más empieza la conversación, donde acabamos presentándonos. Y poco a poco ha conocernos.

Su mirada tan penetrante que me sentía niña al mirarle. Día tras día nos encontrábamos en aquella parada que el subía. A veces íbamos en el bus sentados, y a veces de pie, cogidos a esa barra donde uno o otro frenazo acababa uniendo nuestras manos en un roce...

Un día al subir del bus, le mire a los ojos, y después de ese Buenos días, empezó una suave caricia en la mejilla que recorrió mi mejilla pasando por mi cuello, terminando por recoger un mechón de mi melena; mientras no dejaba de mirar sus ojos, su mirada. Entre esos momentos empezó a brotar un deseo, que recorría por nuestra piel, y entre esas caricias cada vez estaba más cerca de él hasta que un momento o otro me beso. Estando tomando un café en un bar, y con ese beso se desató una pasión, que se resolvió dulce y lentamente, en aquellos baños de aquella cafetería. donde entramos intentando no llamar mucho la atención. Y en ese silencio con las miradas llenas de deseos, nos empezamos a quitar la ropa, con una esa típica risa, entre tímida y silenciosa... Acariciando la piel, exprimiendo ese momento al máximo. Ya desnudos, empiezo a tocar su miembro firme y duro; mientras el me empieza a tocarme de tal manera que llega a excitarme, con un conjunto de besos que recorren por mi cuello y entonces, empecé a darle besos, esos besos que empiezan en los labios, recorren todo el pectoral, siguen por abdomen y terminan en ese miembro donde lo manoseo con una mano hasta llegar a mis labios, dando besos en el capullo, lamerla de una pasada con la lengua de abajo arriba de ese miembro firme y finalizando por comérmela entera, una y otra vez. Hasta que el no aguanta más.... me coge del brazo y me hace levantarme, Poniendo sus manos en la cintura, me gira, y mientras tengo mis manos en el lavamanos, mirándonos en aquel espejo, el empieza penetrarme, empezando por algo suave y lento, mientras su mano recorre mi espalda, y termina por cogerme del pelo y cada vez aumentando su ritmo, aumentando mis deseos, mi latido y respiración.. Cada vez con mayor agresividad, de manera duro pero con cariño. Al momento lo senté encima de una de las chaquetas, donde yo, me puse encima de él donde mi deseo al estar entre mis piernas era darle el mayor placer. Mientras tenía su miembro sintiendo dentro de mí, empezaba a moverme, donde cada movimiento podía sentirlo dentro de mi. Donde las caricias, brotaban por sí solas, las miradas hablaban, y esa cara cuando ya vas a explotar, empezando a ponerse colorado esas mejillas, hasta que se escucha ese gemido de ambos que no se puede aguantar; donde el termina por poner su mano en mi boca para no ser escuchada, y al final acaba por no aguantar más. En ese momento estallido, escuche una voz de fondo que decía, eres preciosa, era su voz. La que voz me hizo aterrizar, y darme cuenta que me perdí en sus ojos y el conjunto de deseos efímeros, y tan solo me había trasladado a uno de mis pensamientos, al verle a él leer mis textos del cuaderno...

Al acabarse el café, el tiempo ya paso, la despedida llegó, y con una sonrisa y un dulce beso en la mejilla, donde los besos se esconden en el contorno de los labios..