Cuenta atrás

El tiempo se nos ha puesto en contra. Todos tenemos ese momento en el que sentimos que el tiempo se está acabando, para poder hacer ciertas cosas, para poder seguir adelante. Pero como hacerlo si la muerte acecha cada rincón. Estudiaba por la mañana y trabajaba por la tarde, todo el día tenía los temas más frescos, todos los temas, anatomía, enfermedades, signos, síntomas, todo relacionado con la salud mental física, social y todas sus complejidades, cuando salió el tema de la muerte. Mi perspectiva cambiaba, cuando la ponía en práctica, su debilidad, el color gris sin vida en su rostro, su mente desvaneciéndose, intentando aguantar, hasta su último aliento. Poco después el tío de mi padre se enfermó, y sabíamos que le quedaría poco tiempo, el reloj estaba en su contra, su enfermedad ya le había consumido... Fuimos a verle y le otorgué el mensaje de mi padre, vendría a verle en dos días, pues no tenía autorización del trabajo ni una hora. Pasó un día, todo seguía su curso, pero el se le agotaba, mi padre cumplió la promesa, el sábado por la mañana fue a verle, pero por desgracia no tuvo oportunidad de pronunciar palabra, el ya no tenía tiempo, se le había echado encima, y ni siquiera pudimos estar a su lado en su último aliento, en aquel entierro vi a mi padre desgarrarse el alma al verlo en ese ataúd, sus ojos hinchados su tristeza inundando su corazón cada segundo que perecíamos ahí, se torturo pensando que no cumplió, que no le dio tiempo suficiente como para al menos decirle que le quería. Ver a mi padre desgarrar el alma, el color de la piel, la frialdad que se desprendía sin vida en ese cuerpo... El llanto consiguió estar en mí cada vez que sentía el dolor causante de lágrimas y sufrimiento de mí padre... Empaticé pero no llegué a imaginar cuál era el dolor tan solo el que yo sentí...Y entendí que mientras tengas tiempo siempre decir lo que siento, anhelo y deseo y así no quedarme con el dolor de no haber dicho lo que quería o deseaba.... Hasta tren años después cuando el que una vez fue mi novio murió y no tuve valor de ir a su entierro ni siquiera tuve valor de decirle algo, tan solo lloré desoladamente...Espero que nunca más vuelva a ocurrirme... Pues nadie sabe cuándo se acerca la cuenta atrás.