La ardilla

Paseaba por el bosque tranquilamente, empecé adentrándome y conocer nuevos caminos, recorriendo lugares hermosos del mismo lugar; poco después encontré una cueva tapada por unas enredaderas que caían desde lo alto de una montañita y rozaban el suelo en la brisa que el viento producía, entonces quise adentrarme estaba algo oscuro, en el otro extremo volvía a encontrarme esas enredaderas, apartándolas con una mano, encontré la salida a ese túnel, ahí se situaba un lugar que realmente pensaba que era mágico, pues las flores eran de distintos colores, una balsa con una agua cristalina y al fondo una casita de campo de color blanca, había algún que otro caballo, ardillas en los pocos árboles que se encontraban, y una casa en cada árbol llena de comida, bellotas, piñones, nueces, de todo tipo de frutos secos o fruta, también había alguna vaca, dos perros era como adentrarse en un lugar lleno de animales adorables, cariñosos, donde el aroma era fresco pero con una esencia que no sería capaz de describir, pero en aquel lugar había una gran cantidad de plantas medicinales, como la menta, dientes de león, celandine, y cuando más observaba más variedad encontraba, pero entonces una aroma me hipnotizo, se encontraban varias plantas de cannabis. Me acerqué a la casa para saber si alguien se encontraba en ella, no veía a nadie, el cielo era claro, hermoso azulado, y el sol brillante, entonces empecé a escuchar los pasos de un caballo galopeando. Me escondí entre dos árboles, vi un hombre, fuerte, alto, supuse que era el dueño debía irme de ahí antes que él me viera, pues sentía que el algo escondía, temor empezó a recorrer por mi ser, y empecé a huir fuera de ese bosque, desde fuera empecé a buscar maneras de adentrarme por otra entrada y poder observar, pero no la encontré, pues aquel lugar desde fuera era como inexistente, desde el cielo solo se veían árboles. Era un escondite secreto que nadie sabía que se aguardaba en el bosque...