Eclipse solar

Cuando la luna se fusionó con el sol, mis días y mis noches se unieron.

Por un segundo dejé de pensar en todo, y tan solo observe la belleza, de un día con luna y una noche con sol. Un instante que nada existía y todo era existente. El florecer en medio de una rutina, el despertar de mis deseos más intensos. Entonces susurré y mus susurros se convirtieron en gritos bailando en la brisa del viento...

Empecé andar por un sendero, lleno de hojas en el camino, en cada paso, volaban por el aire sosteniéndose hasta no aguantar más, hojas verdes, amarillas y rojas, todos los matices, en un simple sendero. Recorro el bosque y en un ámbito, me siento, sería la fotografía perfecta en mitad de toda la naturaleza, el aroma más puro. Realmente es una sensación hermosa, es la sonrisa que se dibuja en mi rostro al rozar la corteza de un árbol. De ver el comportamiento de los animales que se aguardan en el bosque. En cuentos de hadas, el bosque siempre es algo como un laberinto, algo siniestro incluso diría que terrorífico. Pero yo jamás pude ver el temor o tenerlo. Las flores más hermosas, el aroma más puro y esencial. Los mejores matices y sus sinfonías más naturales. Nada más que el sentir por los sentidos. Pero a pasar de lo sentido. El tiempo no se congelo en sí, el tiempo pasó y el eclipse terminó, Ya todo volvió a su ser. Pero en su instante sentí su esencia y en si me encantó olvidando todo mal...