Latido al climax

Paseaba por los estantes de una biblioteca que parecía un laberinto de paredes echas por libros, y más libros, en cada pasillo se encontraba un puf de esos para sentarse. Entre unas estanterías, al sacar un libro y se apreciaba una rendija vacía y unos susurros de excitación que se pronunciaban, me acerque lo suficiente como para poder observar que ocurría, y me encontré con un apuesto hombre con algunos tatuajes en su brazo follándose a una chica aportándosela entre los libros, mire a mi alrededor y al no contemplar a nadie, deje el libro y seguí mi camino. No quería contemplar aquella escena como si fuera una pervertida.

Pase por un camino y encontré unos libros interesantes, empecé a ojearlos. Buscaba uno cautivador que leer. Pero de la nada apareció él, parecía ser que trabajaba en la biblioteca, al menos lo supuse al ver su nombre grabado en aquel uniforme. Me preguntó si necesitaba ayuda con una sonrisa mientras me cogía de la cintura, acercándome a él. Y ya que me la ofrecía le pregunté cuál me recomendaba él. Me sonrió, y con un tono de voz baja contestó sígueme. Yo obedecí, tal y como el mencionó, pasamos ya barias estanterías, hasta creo que llegar al otro lado. Donde se encontraba una puerta que parecía ser una estantería con libros, se adentraba a libros que estaban siendo reparados, o los más antiguos. Entre ellos se encontraba el libro que quería recomendarme. Me lo enseñó, pero en aquel instante aún sin ni siquiera haber abierto el libro que se abre le puerta yo sin apenas voltear la mirada, me coge del brazo arrastrándome en una puerta con una luz roja y unas fotos colgadas con pinzas y olor a productos, con la puerta entre abierta, y el observando al exterior, me mantengo en silencio hasta que me puede la curiosidad de saber que ocurre, era su jefa con el chico de mensajería, abrimos una puerta a lo que parecía una habitación secreta... Entonces empezó a jugar conmigo con su sonrisa seductora, acercándose a mí, hasta terminar en la espalda en la pared, tan cerca que podía sentir su aliento en mis labios entonces me beso cogiéndome de las piernas y sosteniéndome. Al momento y sentía su mano en mi entre pierna deseando jugar... Volví a poner los pies en el suelo, le di media vuelta siendo yo quien lo empujase hacía la pared. Empecé a darle besos en el cuello, mis manos intentaban desabrochar aquel mono gris que llevaba, quitándoselo mientras mis besos seguían bajando, continué bajando quedándome arrodillada ante él, desbrochando los pantalones sacando su miembro, y con una mano la agarraba dando besos en el capullo, seguido de lamerla de una pasada de abajo a arriba, para adentrarla en mi boca, al principio voy lentamente, disfrutando cada sabor, su tacto, y entonces aumente mi ritmo, con ese efecto ventosa que tanto le excita, intento ir rápido, mintiéndomela todo lo que adentre, y de la nada... paro de golpe intentando que quepa entera de una sola vez, y sigo con el movimiento rápido y repitiendo ese movimiento varias veces, hasta que sientes que pierdes el control, y me cogió sentándome en lo que parecía una mesa y entonces me hizo suya al meter su miembro en mí, empezando por algo suave y lento, mientras su mano recorre mis pechos, manoseándolos, sin dejar de penetrarme, cada vez aumenta más su ritmo aumentando mis deseos, el morbo de sentir su mano en mi boca cada vez que grito...

Al rato se separa de mí, me da la mano mientras me da la vuelta y empieza a besarme el cuello, al momento me aparta el pelo hacia un lado, me inclina hacia delante y vuelve a penetrarme, pero esta vez ya a un ritmo acelerado, con alguna que otro cachete en la nalga. Cada vez con mayor agresividad, de manera duro pero con cariño. Podía sentirlo dentro de mí en cada embestida, entonces me acaricia el rostro mientras exigía que le mirase, y en aquel instante que sus ojos y los míos se cruzaban, ambos colorados y en ese momento, los dos gritamos de excitación, en un momento ambos explotamos.

Al fin pudimos salir de ahí. Él me acompañó a la salida ya que era hora de cerrar. De repente me besa, y yo termino devolviéndole el beso. Y cada uno volvió a su casa... Como si nada hubiera pasado. Pero con un secreto en la mirada y aquella sonrisa...