Nuestras raíces

La oscuridad de la habitación era iluminada por una simple vela, radiando tú sonrisa en aquel momento tan íntimo como romántico, tus ojos verdes, me hacían sentir deseada, amada, tus caricias erizaba mi piel en cada roce, tus labios se fundían al sentir mi ser. El tacto de tu piel, tan suave y delicada fundiéndose con tu aroma... Las miradas que hablaban sin pronunciar palabra. El beso que sentencio la locura en nuestros corazones. Tus huellas se marcaron en mi alma; mi corazón temblaba a una velocidad remota... El susurro de tu voz llena el silencio de aquel momento, mi alma y corazón se confortan en el refugio de tus brazos, esperando que no exista límite temporal. Dejándonos llevar por el amor, el placer, la pasión oculta tras la coraza de nuestro amor guiado por el corazón. El impulso de amarte sin querer. De mirarte siendo la magia que revuelve toda emoción, sensación, alma, todo mezclado por tu presencia... Pero tan solo fue el sueño que termino siendo desvanecido al abrir los ojos y contemplar que me quedé dormida y desperté con sabor amargo por el sentimiento de añoranza de aquel recuerdo que quedó grabado echando raíces en mi interior...