El océano

Huellas marcadas con el paso del andar, mientras el agua las arrastra haciendo desaparecer todo rastro de su existencia... Regresando a su esencia en cada ola, alejándola por la marea de su corriente. El tiempo se dispara aquí, la arena del reloj se la otorga a la persistencia de la orilla de esta playa. Donde la inocencia se viste de felicidad alumbrando más que cualquier día soleado...El sonido de gaviotas, las risas y la pronunciación de las olas envuelve este lugar, el paraíso de los pescadores. Superficie aguosa que parece sostener el roce de mi piel, pero tan solo es un espejismo mientras doy pasos en falso, hundiéndome en arenas movedizas que me atrapan, me llevan a la profundidad de un mar de dudas junto a tsunamis de sentimientos, intentando naufragar contra corriente. Deseando mantener el equilibrio en cada ola estallada. El mismo mar que lancé distintas botellas en versos esperando que fueran arrastradas a lo más profundo del océano y así liberarme de mi condena, llevándolo entre sus corrientes, extraviando los versos que nunca pronuncié; pero la marea lunar me lo devuelve a la orilla donde termina por anclarse. Siendo el muelle, soñando con poder navegar sin sentirme ahogada y con el corazón arrugado. Poder surcar mi destino a toda marea y salir de aquel puerto donde mis ojos se anclan al faro que ilumina mi salida. Mis sueños de cruzar todo océano mientras el destello del horizonte me llena de esperanza al observar la unión del cielo y el océano sintiendo que te puedo alcanzar, abuelo.