Incentidumbre

El peor sentimiento que alguien puede sentir es cuando la mente no deja de hablar y mezclar pasado en presente, no sé lo que me deparará el futuro no sé qué será de mi mañana, solo sé que no me siento bien, no quiero tener que adaptarme a que esto sea mi futuro, no me gusta estar bien me gustaría estar de maravilla, y casi lo conseguí pero siempre hay un momento de retorno, no sé qué me pasa y eso es lo peor que alguien puede sentir el no saber qué es lo que te pasa, el bajón de tus días, la rutina diaria, me encantaría dejar de pensar por un momento, no escuchar a nada ni a nadie, puede que sea por el hecho de que no tengo que hacer en los días que pasan, ni dónde ir, que la gente que me rodeaba está lejos de mí, pero esto era lo que yo deseaba entonces ¿porque no soy feliz? entonces decidí dos cosas, escuchar música, pero me da bajones y al rato se me quitan las ganas. Me ponía enfrente de un papel en blanco a liberar mi mal estar, mi tristeza sin nombre, pero nada salía, nada de lo que escribía para mí no era perfecto, al tiempo sin saber que escribir o como empezar la tinta se secaba en el puntero, y yo seguía pensando, sentada en el escritorio observaba la estantería de libros, y pensé en leer y puede que así pudiese inspirarme o expresar algo, liberarme del peso que yo misma me había puesto con un interrogante de duda....

Decidí un libro casi al azar, en la primera página ponía esta cita "un día le pregunte a la cebra: Eres una cebra blanca con rayas negras o una cebra negra con rayas blancas? la cebra, mirándome me preguntó: tú eres un hombre inquieto con momentos tranquilos o un hombre tranquilo con momentos de inquietud? eres un tipo descuidado de maneras ordenadas o un tipo ordenado de maneras descuidadas? eres un hombre feliz con momentos tristes o un hombre triste con momentos felices? nunca más le pregunte a la cebra sobre sus rayas. Shell Silverstein". Al leerlo sabía que ninguna de esas preguntas podría responderlas, blanco o negro, o negro o blanco la perspectiva me cautivo, decidí exponerlo en este papel, quizá esperando encontrar a qué lado caería la báscula, pero después de leer, y escribirlo en esta redacción lo siento, lo pienso y al fin, no sé qué contestar.

Supongo que es como aquella margarita que deseas encontrar una respuesta arrancando sus pétalos impares y esperar que sea la buena sin contar con matices... Pero volviéndolo intentar hasta obtener la respuesta que realmente sentimos en nuestro interior... Como el pensamiento de tu mente al ver la moneda en el aire dando vueltas antes de caer, y desear un lado de la cara o cruz, sin perder la esperanza pero sin tener la claridad de si es esperanza o fe.