Arte en llamas

Antes de nada, comentaros que soy de Cataluña, y a pesar de nunca he ido a Francia, quería empezar hablar del arte, ese arte que termino en llamas. Como todos saben, este año en Paris se incendió una parte de historia, de arte, en la catedral de Notre dam; pues nunca pensé que pudiera sentir tanta tristeza e ira, al ver como algo de historia, que aguanto, cualquier batalla, cualquier guerra y aun en pie seguía como el primer día, hermosa y brillante; pero en un simple pestañeo de ojos, todo ese trabajo, toda la historia y ese arte de nuestros antepasados, todo, se reducida a cenizas mientras nosotros fuimos testigos de tal desgracia, pues esto es para ti.

Al contemplar en las imágenes donde el fuego recorría por tus paredes, debilitando allá donde rozaba el calor, sin embargo, no me cuestione, ni tampoco pensé en las gárgolas, no pensé en la historia que siempre me contaron desde los inicios de mi vida, esa que se nombraba "el Jorobado de Notre Dam", tampoco quise pensar, en todo lo que perdíamos, tan solo podía ver a través de una pantalla, pues mi ser no quería creerse semejanza; mientras mi interior gritaba, suplicaba tan solo quería pensar que era un montaje, pero el fuego empezó a devorarte, quitándote tu belleza tu inocencia, tu luz de paz y armonía que siempre nos regalaste, tu sentido, tu vida, mientras el humo nublaba tú dolor; mientras en aquellos muros que intentaban desistir del calor, pero la marea de las llamas se acercaron a crear un pequeño infierno que se acercaba; acechándote, recubierto como una manta de lumbre por toda tu cúpula, tan poderoso que termino por derrumbarte, dejando por el suelo, cualquier rumor, cualquier vivencia de esos muros, cualquier mito, muriéndote, mientras presenciamos el final de tu caída, y ahora no te hallamos más que en unos escombros, pues deseo y seguro que volverán a reconstruirte, y a pesar que te sientas incompleta por todo lo perdido, sintiendo que tienes un vacío que nadie podrá llenarte, pues se emputo una gran parte de tu brillo, de tu sonrisa, pero algún día ese vacío se disipara y volverás a estar tan radiante como siempre estuviste. Y entonces te levantaremos y con ello tú brillo volverá a resurgir de ese montón de cenizas en la que te habías convertido.