Creciendo

Hay un pasado que se fue para siempre; recuerdo que mi madre me decía que tenía que ver el lado bueno de las cosas y es que aún tenemos un futuro por delante, un presente en frente. Recuerdo a mi padre, cuando tenía que salir que siempre preguntaba si alguien quería acompañarle, que él se iría, y quien quiera que suba o no al coche. Poco después entendí que subir a ese coche podría ser una gran aventura de saborear el presente, pero no ir, también lo sería, pues cuando los hombres abandonaban el hogar, mi hermana y mi madre ponían la música algo alta, y mientras limpiábamos, bailábamos disfrutando entre risas y sinfonías. Sin embargo lo único que me queda son mis recuerdos que terminan por desvanecerse en lo más profundo de mi mente o corazón consumiéndome lentamente... Y mientras una maldición que me tortura constantemente, por crecer con gente que ya no poder sentir, ni ver, por crear sueños que no se si poder cumplir algún día..

Sintiendo que me han engañado, me han estafado y me han robado mi infancia, hurto con tan solo un simple pestañeo. Ya no soy esa niña feliz, enamorada de las vistas, de ese bosque, siempre en la misma pista de futbol jugando con la pared o la valla, me han hurtado mi inocencia, mis ilusiones y mis temores cambiado...

He cambiado en varios aspectos... he crecido siempre con prisas, pensando que ser adulto era lo mejor... que idea más nefasta... porque sin embargo sigo aquí con mi osito de peluche sentada en el suelo del pasillo de mi casa, mientras las lágrimas me transportan al pasillo de casa mis padres... queriendo retroceder a ese tiempo, en esos recuerdos causantes de mi caos. Mientras deseo volverlos a vivir y no solo pensarlo o recordarlo, mientras el dolor va creciendo dentro de mí, amordazado, intentando camuflarse, pero haciéndose más fuerte. Y es que me he perdido tantas veces que ya nos ni donde debo estar o no... Mi brújula no solo perdió el norte, es que no tiene ningún tipo de señal... acostumbrando a este silencio sin apenas disfrutarlo. Un mar de dudas que me arroja en un oscuro laberinto, al cual no consigo encontrar la salida, corriendo pero más veloz es el tiempo. Volviendo al bucle de sentir no ser nada... El dolor convirtiéndolo todo a unas lágrimas cristalinas y saladas...