Puerto sin barco


Siempre he dicho que soy el puerto, y los barcos vienen y van; vienen y al tiempo parten, siempre me quedé en el andén por no saber que tren escoger, y entonces me dijeron que la vida era corta, así que empecé a correr. Y un día desperté y vi que sí, la vida es corta pero intensa, y en ese momento decidí caminar, para encontrar el camino, el camino que debería seguir, haciendo autoestop, o seguir andando kilómetro a kilómetro, olvidando quien dejaba en su trayecto, olvidando quien dejaba en su trayecto, olvidando todo lo que me rodeaba y entonces vi que a todos les gusta correr, mientras yo estoy en una línea paralela observando la velocidad del tiempo, la velocidad de esta humanidad, y los números que empiezan ahogarme en un bucle numérico sin fin, del cual siento que ya no puedo luchar más, no me lleve por su marea mientras flotando estoy.. Dejándome llevar por su marea mientras flotando estoy... Dejándome llevar con miedo de ser arrastrada hasta no saber cómo volver. Mientras mis ojos se anclan al faro que ilumina la llegada del puerto donde sigo esperando...