Óbito en plasmo

Un día normal, en una rutina cotidiana, tan solo un día más, pero ese día se marcó en mí en cuando sonó el teléfono, un familiar, de momento nada que cambie ese día, pero de ser una llamada normal, paso a ser la llamada, y con ella empieza todo este texto; por ser la llamada donde te cuentan que esa persona jamás volverá ni podrás verla, ni volverás a escuchar su voz, su risa, ni tan solo los gritos, ni los gestos tan cotidianos que esa persona obtenía.

Todo realmente empezó años atrás, cuando coincidimos en aquel bar, desde ahí nuestro contacto fue cada vez más cotidiano, hasta el día en que se unió nuestro camino, pero con el tiempo, dejo de ser una persona esencial en tu vida, pero poco a poco se fue marchitando esa relación y así hasta concluirla y volver a separar nuestros caminos; andando por caminos opuestos, pero de vez en cuando hablábamos por vía e redes sociales, además de ir escuchando los rumores que quedan, ya que esta sociedad si hay algo que les gusta es el cotilleo, y más cuando esa persona fue a alguien para ti, y con ello te cuentan lo que ellos ven o creen, y aun a pesar de voltear la mirada y ver a esa persona, desde lejos, desde el camino que ya escogí; pero eso no te quita los momentos que te hizo vivir, reír, llorar o quitar el aliento, y en mi vive esa esperanza de volver cruzar mirada, pero con esa llamada te dicen que ya no lo encontraras en este planeta, pues él se acabó lleno de esta tierra, queriendo o no, ese fue su final. Y el dolor empezó a nacer, por los oídos, yendo hasta lo más profundo, queriendo, deseando poder presenciarla una vez más y el saber que no podrás inunda tus ojos en lágrimas. Mirando al cielo rogando explicaciones, de una manera desolada, pero lo peor no queda ahí; lo peor queda en saber que no estuvo bien y no le pregunte ni cuestione su estado, y ahí empieza la impotencia de pensar que al o mejor pude haber hecho algo, que puede que hubiese cambiado ese final.

Hay momentos en los que creo que no haya ocurrido semejanza, hasta lo recuerdo, recuerdo escuchar las palabras de la llamada o conectarte en redes sociales y que ponga un cartelito "en memoria de..." Y el dolor de querer hablarle, escribirle, pero sabiendo que no será leído, ni tan solo recibido. Pues desde el cielo donde no hay cubertura es imposible conectarse. Los recuerdos entre nosotros, me saltan en modo película, como diapositivas, y de ahí vuelve a nacer el dolor, la impotencia. Por todo lo dejaste al irte, pues nadie entenderá el dolor que obtienen tus seres queridos.

Esto lo escribo únicamente para ti, porque tú fuiste un amor que una vez tuve, sé que aunque hubiera habido alguna posibilidad, nunca más hubiéramos estado juntos, y puede que ni tan solo hubiéramos cruzado palabra, pero ahora se por seguridad que eso no podrá ocurrir, pues no fui a tu entierro, no puedo, o no quise, realmente aun no lo sé, pues mi ser no quiere creerse que ya no estas, a veces sigo mi camino, ni tan solo te pienso, a no ser que sea un aroma o un recuerdo que me lleve hasta lo que una vez fue tu presencia, y ahí, vuelve a conectarse la chispa de la realidad, la que me cuenta que ya no estas, cierto es que en algún momento te eche de menos, y seguiré echándote de menos, pero no como lo hacía, porque puedo vivir sin tu presencia, pero no sin despedirme... Este texto es la carta de mi despedida, lamento lo que te ocurrió y si hubiese tenido conocimiento te hubiera apoyado en todo momento. Pues me alejé de ti, y cada vez más. No puedo decir que lo lamento, pues mentiría en este papel, hice lo que sentía, ocurrió lo que estaba escrito en el libro del destino. Pues espero y deseo que ahí donde te encuentres, seas feliz al reunirte con tus ángeles que en el cielo que te esperaban, y ahora que tú eres un ángel espero que no cambies y sigas cantando, bailando a los cuatro viento y pueda escucharte desde aquí, tantas canciones que me cantaste en su día.

Hoy se cumple ya dos meses desde que te fuiste, y aún noto como si no hubiera pasado, siento que nada cambió. Pero en cuando pienso en ti, en querer hablarte, o al contemplar las imágenes, entonces recuerdo que ya no estas, y un nudo en el corazón cerrado como un puño, por saber que ya no habrá rincón donde hallarte, nada más que en unos recuerdos que terminan cabiendo en una caja de zapatos. Aún recuerdo tu sonrisa, y ese día que lo cambió todo, y nos unió durante un tiempo por el mismo recorrido.

Cuando recorro las calles del pueblo donde nos conocimos, veo tu fantasma en ellos, y tan solo tu pasa por mi mente. Tan solo una añoranza de lo que fue tu presencia, por saber que tu ausencia será eterna; pero tu esencia sigue aquí, y aun sabiendo que el mundo seguirá, que el tiempo seguirá a pesar de que ya no estés que sepas que yo seguiré sin recordar cómo olvidar, para poder verte aunque sea en la imaginación.

Dedicado a J. M. M. B. alias Xuxe